Sam Altman admite que el acuerdo con el Pentágono fue "apresurado y mal hecho"

Sam Altman, CEO de OpenAI, admitió el fin de semana en una publicación en la red X que la forma en que la empresa anunció un acuerdo con el Departamento de Defensa de los Estados Unidos (Pentágono) fue "oportunista y mal hecha", tras una fuerte reacción negativa de usuarios en EE.UU. El reconocimiento llegó días después de la divulgación de la asociación para proporcionar tecnología de IA al gobierno estadounidense y rápidamente resonó en el sector tecnológico.
La declaración pública puede consultarse directamente en el perfil de Altman en la red social: Tweet.
La declaración ocurre en medio de un movimiento concreto de rechazo a la aplicación ChatGPT. Datos de la empresa de análisis Sensor Tower indican que las desinstalaciones de la app en los Estados Unidos crecieron un 295% en un solo día tras la noticia del acuerdo. Además, las valoraciones de una estrella aumentaron un 775% el sábado, mientras que las valoraciones de cinco estrellas cayeron cerca de un 50%, según un informe citado por medios como Business Insider e Invezz.
Reacción inmediata en la app y en las redes
La reacción no se limitó a las tiendas de aplicaciones. Campañas con hashtags como “Cancel ChatGPT” y “QuitGPT” circularon en X y Reddit, y muchos usuarios informaron la cancelación de suscripciones. En la práctica, el impacto fue visible en tres frentes principales:
- +295% en las desinstalaciones de ChatGPT en un día (EE.UU.)
- +775% en las valoraciones de 1 estrella el sábado
- Descenso de alrededor de 50% en las valoraciones máximas
Mientras tanto, el chatbot Claude, de Anthropic, alcanzó la cima de la App Store estadounidense entre las aplicaciones gratuitas en el mismo período, según Business Insider. El movimiento sugiere una migración puntual de usuarios, aunque aún no hay datos consolidados de pérdida de base activa de OpenAI.
Qué motivó la crisis
El acuerdo prevé el uso de tecnología de OpenAI en proyectos vinculados al Departamento de Defensa, pero la empresa afirmó que existen restricciones contractuales para impedir aplicaciones en armas autónomas sin supervisión humana. Tras la repercusión, Altman indicó que se harían ajustes para aclarar límites y reforzar garantías.
Según la agencia Reuters, OpenAI trabaja en enmiendas contractuales para dejar claro que la tecnología no se utilizará en vigilancia doméstica contra ciudadanos estadounidenses. La empresa también intenta contener ruidos internos, ya que parte de la comunidad de IA critica la cercanía con aplicaciones militares.
El episodio ocurre en un momento de presión reguladora y disputa geopolítica por el liderazgo en inteligencia artificial. Y, por lo que parece, OpenAI ahora necesita equilibrar contratos gubernamentales estratégicos con la confianza de su base de usuarios, un activo que, como muestran los números recientes, puede reaccionar en cuestión de horas.
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